La comunicación en la era de la hiperconectividad

Hace 3 años mientras era el único informático en un lugar lleno de publicistas, marqueteros, creativos, diseñadores y relacionistas públicos; me sorprendió que un tema recurrente tenía toques que iban de la mano de lo que yo conozco, tecnología, y no por cosas del azar, sino más bien porque cada vez forma parte de manera más cercana y frecuente el uso de las TICs (Tecnologías de la Información y la Comunicación) en nuestro día a día y en diferentes ámbitos.

Para evitar confusiones, las TICs de forma general son cualquier elemento que nos permitan recibir, procesar y transformar información (muy a groso modo), de manera que eso incluye un teléfono (fijo o móvil), un computador o cualquier otro aparato que me permita recibir información y obtener un resultado.

El tema que nace a partir del uso cada vez más frecuente de las TICs es la hiperconectividad, en palabras sencillas es la forma de representar el “exceso” de conexiones que mantenemos y esto se ve incrementado o me atrevo a decir “empeorado” con la existencia de los teléfonos inteligentes o “smartphones”.  De repente veo a un joven de 15 (si es que no tiene menos) pegado a su teléfono porque está leyendo su correo, chequeando su Facebook, publicando un nuevo estatus en Twitter, riéndose con las cosas que publican sus amigos en Youtube y Tumblr, poniendo el nuevo lugar que encontró para comer en Foursquare mientras de forma automática se actualiza la lista de canciones que escucha en last.fm.  Camina, da un par de pasos sin ver el piso porque está chequeando el cambio de estatus de sus amigos en el Blackberry Messenger o busca si alguno de sus amigos está conectado al Windows Live Messenger o el Google Talk.

Toda esta retahíla de nombres son en su mayoría redes sociales y el resto herramientas de comunicación, que en teoría nos mantienen más “cerca” o más “informados”, sin embargo si le pregunto a ese chico de qué color era el letrero que estaba en la esquina lo más probable es que ni se haya dado cuenta de que había un letrero, pasamos a un ambiente en el que el exceso de medios de comunicación termina realmente generando lo contrario, un aislamiento o pérdida de información muy importante.

¿Porqué se pierde información?  Simple, una teoría vieja y que muchos la conocen o al menos la han escuchado es que la comunicación entre los seres humanos es compuesta, no se basa únicamente en el lenguaje oral o escrito, sino que también tiene el lenguaje corporal, la emotividad, el contexto en el que se encuentra, todo esto determina el mensaje completo que se está transmitiendo.

Si eliminamos el contacto físico, el diálogo cara a cara, nos perdemos de mucha información y mucho más si inclusive el mensaje que se está transmitiendo por medios digitales no está bien creado o pensado, se puede llegar a trastocar por completo.

Hoy en día la falsa sensación de estar “en contacto”, porque tenemos múltiples medios para enterarnos sobre el estado de una persona, lo que hace, lo que ve o lo que encuentra simplemente regado por Internet no hace que podamos captar el sinnúmero de detalles que hacen falta en esa comunicación que podrían hacernos entender por ejemplo que esa persona más que atención necesita ser escuchada, porque a pesar de que tengamos miles de herramientas disponibles, no hay nada que reemplace el contacto humano.

De hecho hay cada vez más personas que optan por tener una vida “desconectada”, eliminando el uso y la dependencia a las redes sociales y quedándose con las herramientas de comunicación, el resultado de acuerdo a ellos es que pierden “enterarse” de algunas cosas, pero realmente sus vidas se vuelven más sociales, vuelven a salir más con amigos en lugar de simplemente verse tras una pantalla, se preocupan más de llamarlos, de buscarlos y de estar en contacto.

Desde mi punto de vista personal, creo que lo ideal es llegar a un balance, dedicar demasiado tiempo a querer estar “conectados”, hace que realmente nos desconectemos del mundo, de las personas, sin embargo sí se vuelven herramientas útiles para conseguir información o para estar al día, como en cualquier otro aspecto de la vida, hay que saber dosificar, de otra manera nos quedaremos viviendo en una burbuja y olvidándonos de lo que tiene verdadero valor, nuestra vida, nuestros amigos y nuestra familia.

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